Los niños “marujas”

El otro día les pregunté a mis hijos a qué habían jugado durante el recreo, Jose siempre suele jugar a un tipo de pilla-pilla que se han inventado,  hasta ahí bien, pero Clara me contó que los de su clase no juegan a nada, se reúnen en torno a un banco y se pasan el rato charlando… ¿en serio? ¿Y nunca jugáis a nada? No, casi nunca… me respondió. ¡Esto es increíble! De repente visualicé al grupito de niños y niñas de 8 años hablando sobre Fulanito de La Voz o Menganito del Sálvame, como las “marujas” que se juntaban en el portal de mi edificio a comer pipas como descosidas… y me quedé en shock, no supe que decir… y mira que eso en mi ya es raro.

Aún sigo meditando sobre el asunto y se me plantean varias preguntas: ¿facilitamos que nuestros hijos puedan jugar en la calle, parques y jardines? ¿Estimulamos su imaginación en casa? ¿Existen programas de televisión para niños a parte de los dibujos “macarras” y series-culebrones para pre-adolescentes? ¿Y en el colegio, se les facilita a los niños el juego libre que estimule su desarrollo, creatividad y capacidad resolutiva?

Bueno, pues tristemente en mi caso, todas las respuestas son negativas…

Vayamos por partes, hubo un tiempo en que los niños eran pequeños, yo no trabajaba y estaba todo el día en casa. Podía llevarlos a jugar al parque, o a jugar a la casa de otros niños, controlaba toda la programación de televisión y tenía fichados esos programas que yo veía convenientes para ellos. ¿Y ahora, cómo puedo hacer todo eso? Entre deberes y actividades extra-escolares, ya no te queda tiempo para ir al parque; además, tengo que ser sincera, qué servidora va reventada… y hay que poner lavadoras, cenas, duchas… todo eso en mis tardes libres, ¡de las que trabajo ni os hablo! Vamos que ni las horas de la tarde, ni mi energía dan para más. Y eso que hoy día, nuestras parejas se implican muchísimo más que antes en las tareas del hogar y el cuidado de los niños.

Además, mis hijos ya son mayores, y porque a mi no me guste tal o cual serie de televisión, resulta que la ponen en horario infantil, que está adaptada a sus edades (bueno, a veces no…) y te cuesta una pelea hacer que la quiten, porque ellos ya tienen sus gustos, y yo no los puedo obligar a ver lo que a mí me gusta. No sobrepasando ciertos límites (por ejemplo, en mi casa Sálvame esta prohibido bajo pena mayor jejeje) creo que debo ser respetuosa con sus gustos.

Por otro lado está el tema del colegio al que acuden mis hijos: resulta que los niños no pueden llevar ni pelotas, ni gomas elásticas, ni cuerdas para saltar, ni nada que entre en la “peligrosa” categoría de juguete… Incluso mi hijo tuvo que pedir permiso para llevarse un libro… ¡un libro! ¡Dios mío! ¿A quién pensaría escalabrar con él? No, en serio, tuve que firmar una nota a la tutora de que yo me responsabilizaba si algo pasaba… Además, para usar las pistas deportivas, tienen turnos, así que si no les toca pues no juegan… nada de organizarse cómo hacíamos antes: “¡De esta chaqueta a esta es nuestro campo, y de ahí para allá el vuestro!” ¡Ale! Y todos lo críos a chillar, correr y saltar… tan ricamente.

Y ya lo que más gracia me hace es que nos llegan a los padres diferentes mensajes desde el cole, ¡que tenemos que poner freno a la obesidad infantil y al sedentarismo! ¿No me digas? Los tenéis sentados 5 horas en el cole y luego llegan a casa y otras 2 horas sentados para hacer los deberes y luego otra hora de ida y vuelta sentados en el coche para ir a hacer algo de deporte durante 1 hora (3 veces por semana) y luego cuándo llegamos a casa a las 9 de la noche, ¿qué queréis? ¿Que los ponga a dar saltos?

En fin, es un tema complicado de resolver, los modelos de familia están obsoletos, los modelos escolares más, por no hablar de las instituciones gubernamentales que se suponen deben fomentar la formación y educación de los niños, apoyando a familias y escuelas… así que los padres y maestros vamos dando trompicones intentado hacer de esta generación de niños, personas plenas y felices… ¡seguro que algo estaremos haciendo bien… aunque sea por casualidad!

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3 pensamientos en “Los niños “marujas”

  1. En mi modesta opinión, creo que en el colegio de tus hijos deberían revisar la norma de no llevar juguetes al recreo.
    Cuando mis hijos iban al cole, (hace 3 años que mi pequeño terminó el cole) se llevaban el zompo, la goma, la cuerda, en definitiva, el juguete de turno y al entrar a clase se lo daban a la seño hasta la hora del recreo. Pero el recreo es PARA JUGAR y COMPARTIR y PELEARSE y DISCULPARSE, porque eso no se aprende en los libros.

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