Relaciones entre hermanos

Y es que mira que son complicadas… desde el principio y durante toda nuestra vida…

He podido constatar en mi trabajo haciendo ecografías, que lo de tener un hermanito cuando eres el primogénito es muy “guay” hasta que le ponemos cara al nuevo miembro de la familia… algunas veces, la familia exclama un “¡ohhhhhhh, qué cosita!” en otras ocasiones, consiguen reprimir el entusiasmo para que el hermano mayor no lo note mucho… pero la reacción de éste, casi siempre es la misma: llora, grita, salta, corre… e incluso ¡me han llegado a dar patadas!, claro, para ellos, yo soy la culpable… jejeje!!

Yo los entiendo… y les digo: “mira si es que tienes toda la razón… ¡lo de tener hermanos y compartirlo todo es un peñazo!” Y entre la broma y un par de chuches, se le quita el enfado… de momento.

En mi caso, somos 5 hermanos y casi siempre andábamos de peleas. En casa tengo un chico y una chica y se pasan el día discutiendo… a todas horas, ¡no se cansan nunca! Tengo una amiga que tiene 4 chicos varones y su casa es un “sindiós”, tengo otra amiga que sus hijos se llevan varios años y el mayor tiene que soportar que el pequeño le pegue y le arañe, porque claro, aún es pequeño y no sabe lo que hace… o eso creen sus padres (creo que el mayor no piensa igual jejeje).

La mayoría de embarazadas de su segundo o tercer hijo con las que hablo, me comentan su preocupación por no saber si van a poder “partirse” en dos o en tres… en no dar para más… vamos, porque está claro que el amor de madre es infinito, ¡pero es que el día tiene sólo 24 horas! Yo las intento tranquilizar, diciéndoles que todas hemos tenido o tenemos esos miedos en algún momento, y que todas vamos aprendiendo y adaptándonos día a día. Qué no se agobien si se equivocan, si hoy no tienes fuerzas para escuchar al mayor y jugar con el pequeño no pasa nada, que todos tenemos días buenos y días malos, y que nuestros peques tienen una capacidad de amarnos y perdonar nuestros errores, muy pero que muy superior a la nuestra, ¿qué no? Haz la prueba, la próxima vez que te enfades con tu pequeño y le chilles y le castigues sin razón (sí sí, sin razón… es posible que aunque seas el adulto no lleves razón) ve y pídele perdón y en cero coma segundos lo tendrás dándote besitos y abrazos… Ahora intenta lo mismo con tu pareja, con un amigo o amiga, con tu hermano o con tus padres, te va a costar un poquito más conseguir el perdón, eso seguro…

En definitiva, que la gran mayoría de padres nos encontramos con el problema de no saber que hacer para que nuestros hijos, se lleven mejor y se respeten, porque quererse, se  quieren… ¡porque cuándo los separas, aún protestan más!

Yo de momento, intento dar a cada uno su espacio, dedicarles raticos en exclusiva a cada uno, aunque sean cortos, tratarlos a los dos por igual, mimarlos a los dos por igual, e intentar que aprendan a respetarse, respetándoles yo primero a ellos… Ya os contaré si me va funcionando… ¿alguna idea más?

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