Mi Principito

Principito_lienzoSiempre creí que el ser madre implica guiar, orientar, enseñar, que ese ser que nace de mí es mi total responsabilidad y que yo soy la que tiene que dar: dar amor, dar alimento, dar confianza, darle todo lo que esté en mi mano, facilitarle el camino todo lo posible. Pero cuándo descubrí que tengo al Principito en casa todo cambio…

Descubrí que Mi Principito me da mas amor del que yo nunca seré capaz de darle y me enseña cada día muchas más cosas de la que yo seré capaz de enseñarle.

Mi Principito me ha enseñado a no dejar preguntas sin respuestas, ¿qué sentido tiene hacerse una pregunta sino tiene repuesta?

Mi Principito me ha enseñado a fijarme en las cosas importantes: la importancia de un simple limón, al que puedo oler y admirar en el árbol, hacer zumo, aderezar la comida con él, e incluso utilizar de letal arma en un juego imaginario. ¡Sí que son importantes los limones!

La importancia de la rama de un árbol convertida en palo porque te da apoyo y fuerza para seguir caminando. Es muy importante poseer un buen palo dónde apoyarte cuándo estás cansado y tus pies se vuelven torpes…

La importancia del orden en las cosas pequeñas porque sino luego no las encuentras ¿Y para que queremos tantas cosas pequeñitas por todas partes si luego ni nos acordamos que las poseemos porque no están ubicadas en un sitio concreto?

La importancia de las piedras,  el amor incondicional de los animales, la importancia del silencio… ¡y tantas, tantas cosas importantes que yo desconocía!

Yo pensaba que cumplir las normas sociales es lo más importante, porque vivimos en sociedad y… ¡hay que cumplir las normas y ya está!

Las siguientes normas sociales, por ejemplo:

-Hay que comer sentado, porque es de mala educación comer de pié.

-Hay que decir mentiras piadosas para no ofender el ego de las personas.

-Hay que mirar a los ojos de las personas cuándo me hablan, porque sino los demás no saben que les presto atención.

-Hay que sonreír y ser amable cuando me visitan sin aviso, aunque lo que me apetece es estar sólo.

-Hay que cantar: “cumpleaños feliz” en los cumpleaños, para que el cumpleañero se sienta especial.

Y así podría seguir poniendo normas y normas, que para la gran mayoría de las personas (niños y adultos son obvias y nadie te tiene que explicar). Normas enfocadas a alimentar nuestro ego, a darnos importancia.

¿Realmente haríamos daño a alguien y sería un caos nuestra sociedad si incumpliéramos estas normas?

Resulta que en este mundo conviven con nosotros algunos Principitos, algunos seres que parecen de otro planeta, que se sorprenden de lo absurdo de éstas normas, y que te enseñan la importancia verdadera de esta vida, de nuestra vida, de nuestra existencia.

…Y yo tengo la suerte, de tener a Mi Principito en casa…

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