Los primeros granos

Y bien, ya están aquí… los temidos y odiados granos llenando la preciosa cara de mi hijo, que lo único que hacen es gritarme: “¡miraaaa, tu niño ya no es un niño! Las hormonas han llegado pisando fuerte, bigotillo, granitos, y un vozarrón que te caes de espaldas cada vez que te habla… ainsss, mi dulce bebé… que ya es más alto que yo…

¿Por qué me cuesta tanto aceptar que se hacen mayores? Pues creo que porque voy tomando consciencia de que se acerca el momento de soltar… Lo he llevado durante 40 semanas dentro de mi vientre, durante 2 años en mi regazo, durante 4 ó 5 años más de la mano… y ahora ya quiere ir sólo, quiere volar y a mi cuesta soltarle la mano, porque sé que ya no la necesita, pero es que soy tan egoísta… ¿cómo? ¿Qué ya no me necesitas? ¡Cómo es posible!

Pero claro que me necesita y me necesitará toda su vida, sólo que de forma de diferente. Necesita que le escuche, que camine a su lado, necesitará consejo, ayuda, apoyo… pero ya no tendré que estar pendiente de él todo el tiempo y tampoco debería de sentir esa egoísta necesidad. Claro que por otra parte es normal sentirme así, porque hasta ahora yo no me había dado cuenta de que amar no es igual a poseer, por mucho que yo me empeñe en llamarle MI hijo, ésa es sólo una pequeña descripción de su persona, de su identidad, una forma de presentarse al mundo, pero en este caso ese “MI” no denota posesión… nadie es dueño de nadie, y por eso tengo que aprender a SOLTAR…

Echando la vista atrás, recuerdo cuándo yo estaba en esa edad: la necesidad imperiosa de independencia, de querer comerme el mundo, de no necesitar a nadie… ¡y a mis padres menos! Cuánto más me atosigaban, más me alejaba de ellos… Según los expertos, la adolescencia es la transición de niño a adulto, con todo lo que ello implica: sus propias ideas, creencias y deseos. Este nuevo adulto necesita su espacio para poder llevar a cabo esa transformación con confianza y alegría, algo que creo ocurrirá si dejo ese espacio libre con amor y respeto.

Así que me quedaré a su lado pendiente de tenderle la mano cuándo necesite agarrarla, y deseando con todas mis fuerzas que sea feliz recorriendo su propio camino.

Anuncios

Un pensamiento en “Los primeros granos

  1. Pues sí, puede ser más o menos triste, pero es así. A mí aún me queda (mi hijo tiene 6 meses) pero ya me estoy preocupando por cuando llegue ese momento…

¿Qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s