Sentimiento en estado puro

Este es un relato de lo sucedido no hace mucho, un día cualquiera, en el centro de ecografía dónde trabajo. Cómo comprenderéis los nombres de los protagonistas han sido modificados, pero la historia es completamente verídica.

Llegaron a las 7 de la tarde, puntuales, pero aún tuvimos que esperar un rato porque la abuela estaba buscando aparcamiento. Yo noté que el ambiente se había transformado al llegar ellos, a pesar del cansancio acumulado del día, comenzó a embargarme un sentimiento de bienestar y alegría con sólo mirar sus rostros nerviosos, expectantes e ilusionados.

¡Al fin llegó la abuela! –“Ya lo tengo todo preparado, podéis pasar”-les dije- “¿Cómo se llama vuestro pequeño?”-“Juan”-me contestaron con una amplia sonrisa.

Cada uno tomó su asiento: las abuelas, la tita y el papá en el sofá, la mamá (embarazada de unas 28 semanas) en la camilla, y yo, ocupé mi lugar frente al ecógrafo y junto a ella, en su rostro se adivinaba una media sonrisilla provocada tal vez, por la mezcla de sentimientos que estaba experimentando en ese momento. Era guapa, muy guapa: tenía unos enormes ojos oscuros, que destacaban de su rostro al igual que su sonrisa,  su piel era morena de raza, su melena larga, negra y brillante, tenía la fuerza propia de las mujeres del sur, era joven y se llamaba María.

Comencé a realizar la ecografía y encontramos al pequeño Juan dormido, pero tal fue la exclamación de alegría que lanzamos las mujeres de la sala al contemplar el milagro de la vida, que le sobresaltamos y comenzó a moverse un poco, como desperezándose, pero él tenía sueño y se volvió a acomodar para seguir durmiendo, así que para espabilarle un poquito más, le pusimos la música favorita de su madre: Alejandro Sanz.

Al oir la música conseguimos despertar del todo al pequeño, que además lo hizo con muy buen humor regalándonos unas sonrisas preciosas.

María estaba emocionada: no dejaba de repetir con dulzura lo precioso que era su bebé, suspiraba, lloraba y le preguntaba a su familia: ¿lo habéis visto? ¿Lo veis? ¡Qué guapo es! ¡Es tan guapo! La mujeres asentíamos dándole la razón: Juan era un bebé muy guapo… y feliz.

Juan, al igual que su madre, no dejaba de sonreir, y posaba cómo un artista, con movimientos suaves y dulces, se le notaba tranquilo y gracias a eso, yo estaba consiguiendo grabar un vídeo y fotos con una calidad impresionante.

De repente, me percaté de que el padre no decía nada… le miré, y entonces me dí cuenta de que no podía hablar, ya que estaba conteniendo las lágrimas completamente emocionado. Sólo acertó a asentir con la cabeza cuándo le pregunté si estaba disfrutando con la sesión. ¡Y cómo no iba a disfrutar! Todos estábamos disfrutando muchísimo. Juan, desplegaba su arte en un sinfín de poses y sonrisas para nuestro deleite. Las abuelas orgullosas, comentaron que el papá es guitarrista de flamenco y la madre bailaora… ¡ahora lo entiendo todo! Arte, pasión: sentimiento en estado puro, era lo que esta familia desprendía embargando toda la sala y nuestros corazones.

Y a mí, solo me queda darles las gracias a esta familia, por permitirme disfrutar con ellos un momento tan importante e intenso de sus vidas: conocer a su pequeño. Quiero darles las gracias también por inspirarme estas humildes letras y pedirles, que si acaso el haber visto la carita a su pequeño Juan, les inspirase unos pasos de baile o unas notas de la guitarra, que por favor los compartan conmigo…

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8 pensamientos en “Sentimiento en estado puro

  1. Lo que a mí me pasó también fue muy bonito además de paradójico, y gracias a tí, Carmen, cambió mi visión con respecto a mi hijo y a esto de la maternidad. Cuando estaba sumida en la más tremenda oscuridad tú abriste una gran puerta a la luz, por eso nunca terminaré de estarte agradecida a pesar de todas mis dudas…

    • Me alegro mucho Piki, no sabes la ilusión que me hace haber podido ayudar a alguien a ser un poquito más feliz. ¡Me encantaría que nos hicieras una visita y poder daros un abrazo chillao! Ya de paso, me recuerdas tu historia… que lo mismo te hago un post! XD
      Un besico!

      • Pensaba que no me lo ibas a pedir nunca!! jaja… Bueno ya en serio, estoy encantada de recordártela porque pienso que a la misma vez me hace bien hablar de ello y quizás le sirva a alguna otra madre que se encuentre en una situación similar a la mía.
        Mi historia no tendría nada de particular si no fuera por las circunstancias que la rodeaban. Paso a relatarla (intentaré resumir lo máximo posible):
        Llegué a Ecox 4D poco convencida y “obligada” porque mi madre se empeñó, aunque reconozco que en el fondo algo de ilusión me hacía, o como mínimo curiosidad, y todo esto es porque mi embarazo no fue esperado, por no decir no deseado que suena demasiado fuerte. El caso es que a pesar de mi avanzada edad (cuarentona aunque no lo aparente) y estando casada casi 10 años, nunca había sentido la necesidad de ser madre, es más, creo que me producía incluso rechazo, cosa en la que coincidía con mi pareja, pero ¡oh ironías de la vida! me quedé en estado por sorpresa justo en el peor momento de mi vida: en plena crisis de pareja, laboral, económica y hasta existencial, con lo cual mi embarazo fue una pesadilla a nivel emocional. Una pena porque a nivel físico fue fantástico. Así que allí estaba yo dispuesta a ver a mi pequeño sin la presencia de su padre que negó su existencia (e incluso renegó de ella pidiéndome algo que no quiero ni nombrar) hasta el momento del nacimiento, acompañada por sus dos abuelitas y sus titas porque afortunadamente la familia “política” estaba loca de contenta igual que la mía pues es el primer nieto por ambas partes. Y ahí estaba Carmen tan simpática, tan alegre, tan optimista, ¡parecía que realmente disfrutaba con su trabajo! con el aparatito en la mano e “incordiando” a mi bichillo que no paraba de gesticular y SONREIR, entonces ella pronunció las palabras mágicas para mí: “ES EL NIÑO MÁS FELIZ QUE HE VISTO”. Todavía me pregunto dónde habrán ido a parar los lagrimones que me tragué con tanto esfuerzo mientras me decía para mis adentros “feliz dice! pobrecico mío…” No sé si acertó, quiero creer que sí, pero el caso es que el peque, que ya tiene casi 7 meses, es muy simpático y risueño y para resarcirme del poco amor que le mostramos cuando estaba dentro de mí, ahora le colmo de achuchones.
        ¿Recuerdas también cuando le preguntaste si quería que le pusiese el nombre que yo había pensado y sorprendentemente hizo un movimiento afirmativo con la cabeza? menuda juerga! se escuchaba desde fuera…
        Bueno pues dicho todo esto no se si me recordarás. Soy la mami de Hugo, el bebé “modelo” del que tienes unas fotos del “antes-después” expuestas y que en alguna ocasión me he pasado por allí para saludaros y mostraros a mi retoño (tanto es el afecto que os tengo…).
        Un besote y que sigais siendo así.

  2. Madre mía! claro que me acuerdo de Hugo! Me acuerdo también de lo bien que lo pasamos, y de que le gustaba su nombre, jejeje! ¡pero no consigo recordar tu cara! Diossss!! llevo todo el día intentando recordar y no hay manera… ¡os voy a tener que hacer fotos también a las mamás! jajajaja! (qué cabecica la mía XD)

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