¿Preparados para la revolución hormonal?

adolescenciaTodo el mundo te avisa: -¡uyyy! ¡Si ahora viene lo peor! Lo de antes no era nada, porque más o menos se podía controlar, ¿pero ahora? ¡Ahora no hay quien los gobierne! ¡Prepárate! Te dicen sacudiendo la mano con ese gesto de “te vas a enterar”.

Y a mi se me aflojan las rodillas, me da un “canguelis” que no veas… ¿de verdad será para tanto? –pienso- Al fin y al cabo, también me decían que el parto es un sufrimiento horrible, que la lactancia es híper-mega-súper-dolorosa, que la crianza es una esclavitud y ya no tienes tiempo ni para viajar, ni para el amor, ni para nada… Y sin embargo, aquí estoy con dos partos maravillosos, dos lactancias más maravillosas si cabe, tengo tiempo para criar, trabajar, escribir este blog, poner alguna chorrada en el face, e incluso depilarme las cejas. También he tenido tiempo de volverme a enamorar y sino viajo más es porque el sueldo no da más de sí…

Pero de todas formas cómo buena mujer previsora que soy, he decidido prepararme bien para la ocasión.  Con el mareo que me da los dimes y diretes de las comedoras de pipas compulsivas del parque, que todavía no sé como leches son capaces de hablar tanto y de comer tanto y de opinar tanto, y todo  a la vez… No quiero que me pillen de nuevo por banda, desinformada, sin saber que decir, y limitándome a asentir con la cabeza pensando: “Dios, envíame una lluvia torrencial y sácame de aquí”.

Lo primero que he hecho ha sido acudir al “libro gordo de Petete” de hoy día:  la  Wikipedia, cuya definición de la adolescencia es la siguiente: “Es un periodo en el desarrollo biológico, psicológico, sexual y social inmediatamente posterior a la niñez y que comienza con la pubertad.”

Así la describe, sin más aspavientos, exageraciones ni tonterías… pero analicemos bien los términos:

-DESARROLLO BIOLÓGICO: Es decir, los cambios físicos: nace el vello, a las niñas les crece el pecho, a los niños les cambia la voz, etc. Uy! Acabo de recordar lo mal que me hacía sentir ese pecho abultado que ya no me permitía saltar a la comba sin que los críos se rieran… ¡qué putada! Por otra parte el vello lo odiaba y lo seguiré odiando lo que me queda de vida. ¡Qué lucha! Sin embargo, mi hijo está muy orgulloso de su nueva voz y de su bigotillo: no se lo quiere quitar porque quiere ver si le queda bien ¡qué ricura!

-DESARROLLO PSICOLÓGICO: Las hormonas que provocan los cambios físicos son también las que alteran los estados de ánimo. Ahora estoy triste, ahora estoy contento, ahora me enfado, etc., etc., Es curioso que a las mujeres embarazadas se les tolere esos cambios en los estados de ánimo, que hacen la vida un poquito insoportable al que tiene al lado, y sin embargo no entendamos que los adolescentes también sufren esos cambios bruscos de humor y encima de que ni ellos mismos se aguantan, tienen que soportar las broncas de los padres. Si los adultos entendiéramos que no actúan así para fastidiarnos, quizá la transición niño-adulto no sería tan traumática.

-CAMBIOS SEXUALES: Para los hombres creo que es muy divertido, para las mujeres no tanto: tienes tú primera asquerosa y horrible regla y encima duele. Creo que es razón más que suficiente para que la cría se rebote con el mundo entero ¿o no?

-CAMBIOS SOCIALES: Los más odiados por los padres porque el peque de la casa pasa en un plis, de idolatrar a sus padres a idolatrar al Jonatan o a la Jessy… sin palabras, aquí me habéis pillado. Esto tiene que ser muy heavy (cómo diría el adolescente).

Vale como madre no sé como reaccionar ante esto, así que voy a echar mano de la memoria: ¡qué yo también fui adolescente! ¿Qué me hubiese gustado que hicieran mis padres para sentirme mejor? dejarme pensar… ¡Ya me acuerdo!

Puntos importantes a tener en cuenta para conseguir que tu hijo/a no te odie:

-No intentar comportarte como ellos: no hay que ir de guay, ni de megachachi, ni de enrollao, ni de molón (o como se diga hoy día), ni con ellos ni con son sus amigos.

-Dejar que la Jessy y al Jonatan vengan a casa, quizás tras los pearcings y los tatuajes se escondan unos chicos estupendos. Conócelos y si descubres que son unos cafres, se lista/o y ve dejando pistas para que tu hijo/a lo descubra por sí mismo. Como les prohíbas salir con ellos estás perdida/o….

-No te rías de su forma de vestir ni les obligues a vestir cómo a ti te gusta… Ya sé que van hechos unos pintas, pero es que están descubriendo su nuevo cuerpo y aún no saben que estilo adoptar, que les queda bien, etc. ¿Además tú te has visto en tus fotos a los 16? Pues eso…

-Haz que las normas básicas de la casa se respeten: toque de queda, estudiar, comer todos juntos. Se van a rebotar, está claro… ¿recuerdas la crisis del “no”? Es cuándo el bebé se vuelve más independiente y prueba los límites. Ahora es más o menos lo mismo, sólo que el bebé es más alto y más fuerte que tú, pero aún así, aunque no lo creas, anda un poco perdido y necesita ciertos límites. Recuerda que para conseguir que los chicos respeten los límites tenemos dos opciones: la fuerza bruta y los gritos o el cariño y la paciencia. ¿Cuál eliges tú?

Yo lo tengo claro: le voy a decir a mis hijos que se sienten con nosotros a la mesa porque sino las comidas son muy tristes y aburridas, que vengan a las “x” hora a casa porque ellos se lo pueden pasar bien sin que yo me tire toda la noche sin dormir preocupada por ellos porque les quiero muchísimo. Y les voy a decir que estudien pero que estudien algo que les apasione, y lo que no les guste con ir aprobando ya va bien: perdonar que os diga pero sin saber ecuaciones de 2º grado también se puede sobrevivir…

Conclusión: Amor, paciencia y mucha empatía es lo que necesitamos para que toda la familia pueda sobrellevar lo mejor posible que nuestros hijos se conviertan en adultos, y que además esa etapa la podamos llegar a recordar todos con cariño.

¿Y a ti como te hubiese gustado que te trataran tus padres en la adolescencia? Las que habéis pasado por esta etapa ya, contarnos que tal os ha ido… ¡Deja tu comentario!

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4 pensamientos en “¿Preparados para la revolución hormonal?

  1. Yo no tengo un adolescente en casa, pero me acuerdo totalmente de la mía. Fue un desastre, un horror. Lo pase fatal. Odiaba todo, todo me dolía, nadie me quería, nadie me entendía…. Me sentía sobre todo sola.

    Para mi que todos somos un poco cotillas y sabelotodo. Porque tu hijo es diferente a todos los demás, cada uno pasa una adolescencia diferente, aunque hayan cosas en común que se comparte en esa edad. Pero no olvidemos que somos seres diferentes.

    Después de esa adolescencia en la que se lo hice pasar mal a mis padres, con mis continuas rabietas de adolescente, mis lagrimas y mis canciones penosas. Le pedí disculpas a mi madre. Porque lo que me dieron esta bien, era lo que yo tenia que pasar para renacer como una nueva persona.

    Con el tiempo he aprendido a aceptar lo que me dieron y como me lo dieron, así que tu pregunta no me encaja en esta visión que tengo yo. Porque si nos quedamos en el anhelo de lo que no se nos dio o de querer cambiar lo que se nos dio estaremos atados al pasado y no miraremos al futuro.

    Yo decidí tomar lo que se me dio y avanzar con todo eso. Y la verdad me sentí liberada!

    Me ha encantado esta entrada! Gracias Carmen! Un beso a todos!

    • ¡Gracias Noelia! En realidad, lo que intento lanzando esa pregunta no es posicionarnos de un lado o de otro, es decir: lo voy a hacer igual que mis padres porque mi adolescencia fue genial o lo voy a hacer totalmente diferente porque fue una experiencia horrible. Tomar esa actitud del “todo igual que” o “todo diferente que” recuerdo que tu y yo lo hablamos hace poco y me explicaste que no llevan a nada, que no te liberas de traumas ni de creencias erróneas… y sigo pensando que tienes mucha razón. Pero todas las personas ante una situación nueva creo que necesitamos un punto de referencia para saber como actúar, por eso propongo echar la vista atrás y recordar cómo nos sentíamos nosotros en ese momento de nuestra vida para así poder entender mejor a nuestros retoños. Utilizando la memoría y la empatía conseguiremos tener ese punto de referencia que opino será mucho más válido que el “cómo lo hicieron mis padres conmigo”
      En tu caso concreto, ¿cómo te sentías? ¿cómo crees que se podrá sentir tu hijo? ¿crees que habrá algo que puedas hacer para que tu hijo no lo pase tan mal como tú lo pasaste? Aún es pronto, para tener respuestas, pero seguro que conforme tu peque vaya acercandose a la adolesciencia, las respuestas irán cogiendo forma, porque tú irás viendo su forma de ser, e irás adivinando sus necesidades según vaya madurando. Unas veces acertarás y otras no… cómo todas las mamás. Un besazo enorme!

  2. Qué bueno Carmen.
    Ay! Qué complicada parece la adolescencia para las madres que aún no hemos llegado con nuestros hijos y qué claro lo tienen las comepipas del parque… como todo lo demás! Y al final cada hijo es único y lo pasa de una manera, como tú bien dices.
    Yo lo que recuerdo es que mis padres lo complicaban más de lo que era en realidad, yo sólo quería que me escuchasen…. guarda cierto paralelismo con los bebés, que sólo quieren que los escuches, el problema es que no los entendemos. Con los adolescentes lo que pasa es no nos interesa entenderlos, porque supone reconocer que son mayores y pueden decidir ciertas cosas que no siempre nos gustan.
    Aun así, creo que una vez más, las comepipas exageran. Todas las fases de la vida tienen sus pros y sus contras, sólo que unas veces somos más comprensivos que otras (como en el embarazo).
    A mi aún me falta mucho para llegar a la adolescencia con mi hija, pero una vez más creo que la respuesta está en el cariño y el respeto, además de muuuuuuuuuuuuucha paciencia!
    Sí encuentro una cosa a cambiar en nuestra mentalidad como mujeres y debemos pasar a nuestras hijas: deberíamos darnos cuenta de que nuestra regla no es horrible ni asquerosa, y transmitirle a nuestras hijas que es algo bueno y poderoso, de esa manera no nos dolería tanto.

    • Sí que es interesante eso que comentas: cambiar nuestra mentalidad sobre la regla… ¿pero eso cómo se hace? Me encantaría saberlo, porque por más anuncios de tampones y compresas que me pongan, no consigo ver lo chachipiruli del asunto… En serio, si consiguiera transmitir a mi hija esa forma de ver el periodo ¡para mí sería todo un triunfo!

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