10 consejos para un feliz inicio de la lactancia

Porque es lo más difícil, porque cuesta empezar, porque no sólo tú tienes dudas de si podrás o no, las personas que más te quieren y más quieren a tu bebé también se preocuparán por el bienestar de tu hijo, y esa preocupación, pesa como una losa sobre tus hombros.

Tenemos unos cuantos obstáculos en nuestra sociedad que nos pueden hacer ir corriendo a comprar leche de fórmula (si es que no la tienes ya en el armario de la cocina), pero es que eso no es todo, lo peor es que puedes llegar a sentirte una fracasada como madre, y nada más lejos de la realidad.

¿Tienes claro que dar el pecho es lo más saludable, cómodo y barato? ¿Tienes claro que quieres dar el pecho? Pues sigue leyendo… ahí van mis 10 consejos básicos para empezar una feliz lactancia:

1º) Busca información ya desde el embarazo, cuánto antes mejor. Te recomiendo que leas los libros (todos ellos) de Carlos Gonzalez y que acudas a las reuniones del grupo de lactancia más cercano (son gratuitos y están muy bien informadas). Ten en cuenta que a pesar de que lactar es algo propio de nuestra naturaleza, las mujeres aprendemos a dar el pecho viendo a otras mujeres hacerlo. (Las gorilas en cautividad tampoco saben hacerlo). Si puedes conseguir que el padre también se informe y vaya a las reuniones, tendrás una gran batalla ganada, sino llévate a tu madre, tu hermana, tu prima… más tarde podrías necesitar su apoyo.

2º) Pide que te pongan a tu bebé encima nada más nacer, el contacto piel con piel, es importantísimo para estimular la subida de la leche. Intenta que no te separen de él y que no le den ni biberones, ni chupetes. Esto muy importante, para que el bebé no confunda la forma de chupar.

3º) Los primeros días suelen ser un poco confusos tanto para el bebé como para ti, puede ser que no sepas cómo coger al pequeño o que él no tenga muchas fuerzas para mamar. En estos momentos hay que tener paciencia, respiran hondo, y probar hasta conseguir que tu bebé y tú os acopléis. Si te agobias, cosa muy normal cuándo tienes a una criatura llorando y no consigues colocarlo en el pecho, o te hace daño al succionar, es el momento de buscar ayuda: la enfermera de lactancia del hospital, tu matrona, una asesora de lactancia o un familiar o amiga experimentada en la lactancia son las mejores opciones.

4º) Métete en la cabeza que tu hijo no es un reloj, él no sabe de horarios. La mayoría de los bebes no pueden obtener la leche que necesitan mamando 10 minutos de cada pecho y cada 4 horas. En serio, he visto a más de una madre dejar a su niño llorar porque faltan 10 minutos para la siguiente toma… esto no tiene ni pies ni cabeza. El pecho se da a demanda, tu hijo sabe muy bien cuándo tiene hambre y cuándo no: es pequeño pero no tonto, y no te preocupes que lo de que se “mal acostumbran” es una mamarrachada. ¿A quién se lo ocurrió que estar en el regazo de mamá es una mala costumbre?

5º) Implica al papá, también a él le necesitamos para conseguir tener éxito en la lactancia. Él puede ocuparse de realizar tus tareas, de bañar al niño mientras tú descansas, etc., pídele todo lo que necesites porque él estará encantado de ayudar en todo lo que pueda. Y si el papá no puede o no está, siempre habrá alguien en la familia dispuesto ayudarte.

6º) No te compares con otras madres, ni a tu bebé con otros bebés. Da igual que a tu vecina su bebé le “aguante” 4 horas sin mamar y que haga X peso a la semana. Eso no tiene ninguna importancia. Por suerte, en este mundo cada persona somos diferentes de otras, tu hijo también es diferente y no tiene por qué comer y dormir al ritmo que marquen otros… Las comparaciones siempre son odiosas.

7º) No te obsesiones con el peso. Evidentemente el bebé tiene que crecer (qué no engordar), pero también hay bebés delgaditos que además suelen ser los que adquieren antes la fuerza necesaria para gatear y andar. Con las revisiones habituales del pediatra y de la enfermera de pediatría se controla perfectamente el crecimiento idóneo del bebé, no hace falta pesarles cada semana, ni asustarse si el niño no ha aumentado el peso con respecto a la semana anterior si no observamos ningún otro síntoma de que pueda estar enfermo. (Probablemente esa semana haya dado un “estirón”) ¡Estamos criando un bebé no engordando un pavo para Navidad!

8º) Confía en ti, confía en tu instinto maternal, cuándo tengas dudas, algún problema, te sientas confusa y no sepas que hacer, cierra los ojos y escúchate a ti misma: nadie mejor que tú conoce a tu bebé.

9º) Olvídate de la “mujer perfecta”, nos pasamos la vida intentado hacerlo todo bien: la pareja, los hijos, la casa, el trabajo… para mí es una batalla perdida de antemano, así que piensa que ahora tu familia es tu trabajo: dedica tus esfuerzos a tu hijo y a tu pareja, la casa ahora no tiene por qué estar ordenadísima e impoluta y en el trabajo si lo tienes, estás de baja maternal (¡no tienes excusa!) Ya sé que eres muy responsable… pero en el mundo laboral nadie es imprescindible, cómo tampoco lo es tener toda la ropa planchada, sin embargo, para tu familia si eres imprescindible en estos momentos así que ocúpate de ser la “mamá perfecta” y aparca todo lo demás durante un tiempo.

 10º) Relájate… ¡y disfruta de tu maternidad y de la lactancia!

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