No todos los ángeles vienen del cielo (Dedicado a Piki)

8716307-cupido-sonriendo-felizmenteEn cada charla que doy intento concienciar a las mamás de que los bebés que llevan dentro sienten lo mismo que ellas, que está demostrado científicamente, y además, les cuento que yo tengo la suerte de comprobarlo cada día.

Sucede entonces, que las que están viviendo su embarazo plenamente felices se acarician la barriga y sonríen, y las que están estresadas, tristes o deprimidas se remueven en su asiento conteniendo las lágrimas y la necesidad de salir corriendo de allí, porque mis palabras lo único que hacen es estresarlas y deprimirlas más aún. Yo soy consciente de eso, por lo que les doy algunos consejos para intentar que sean más felices en su día a día, consiguiendo así que sus retoños vayan creciendo en un clima de felicidad, de amor y confianza. Normalmente consigo subirles la moral y entienden que pueden hacer mucho por su bebé a poco que se esfuercen. Si mamá está bien, su bebé también lo estará. Y al fin y al cabo, eso es lo que todas las madres queremos.

También les suelo explicar que el bebé es capaz de entregar amor y buenas sensaciones, incluso antes de nacer. Cuándo están enfadadas o tristes y piensan en su hijo y se acarician el vientre, de un plumazo desaparecen esas sensaciones negativas. Y es porque ellas perciben el amor que su niño les tiene y eso les hace sentir muy bien.

Muchas veces hemos comentado mi compañera y yo,  que se nota mucho al hacer la eco emocional, cuándo un bebé se siente querido y cuándo no, cuándo es feliz y cuándo no… nosotras sabemos apreciar esas diferencias, las solemos ver bastante claras, ya que un bebé feliz  juega, sonríe, investiga, escucha, observa… sin embargo un bebe que no siente el amor de sus padres suele quedarse muy quieto, aferrado a las paredes del útero de su madre y sólo con paciencia y cariño conseguimos que ese bebé se gire un poco y nos enseñe su carita. Además también solemos estar muy atentas a las sensaciones que nos dan las mamás, si están tristes intentamos animarlas, si están en “plan pasota” procuramos que se den cuenta del milagro que están viviendo, si están asustadas las tranquilizamos, etc.

No me malinterpretéis, muchas veces, un bebé feliz que sus papas están muy ilusionados tampoco se dejan ver, a veces porque tienen sueño, a veces porque no me conocen y son un poco tímidos y a veces porque no les da la gana o porque juegan al escondite. Estos últimos, suelo verlos de refilón, ¡partiéndose de la risa!

Sin embargo, gracias a un comentario de Piki (una gran seguidora de este blog), me dí cuenta de que algunas veces, algún angelito se me cuela en la sala.

Me encanta mi trabajo, observar a las personas, observar a los bebés, el comportamiento de mayores y pequeños. A veces pienso que esas familias me están contando su historia, y sin embargo algunos bebés van más allá y me ofrecen grandes lecciones de vida. Me dicen con una gran sonrisa: -¡mírame, soy feliz aunque mis papas aún no se han dado cuenta de lo especial que soy! ¡He venido a enseñarles lo maravillosos que son porque ellos todavía no lo saben! Voy a transmitirle a mi mamá toda la felicidad que pueda, porque la noto muy triste. ¡Soy un ángel y vengo a hacer sonreír a mi mamá!-

Y es que no todos los ángeles vienen del cielo, algunos los llevamos dentro, y vienen de puntillas, sonriendo, removiendo nuestros cimientos y volviendo nuestra vida del revés, para que nos demos cuenta de con qué poquito se puede ser feliz: tan sólo con que te ofrezcan la sonrisa más sincera y preciosa que hayas visto nunca en tu vida…

Gracias Hugo, con lo chiquitín que eres, y ya nos has enseñado grandes cosas a más de un adulto…

Y a ti que me estás leyendo, ¿qué te ha enseñado tu angelito?

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6 pensamientos en “No todos los ángeles vienen del cielo (Dedicado a Piki)

  1. Sólo puedo decir ¡GRACIAS! Tus palabras son el regalo más bonito que podía esperar. Preciosa tu forma de relatarlo ¡no lo podías haber expresado mejor! Casualmente otra persona que conoce mi historia me dijo en su día que ese ser que llevaba dentro era un ángel, UN SER DE LUZ. Luego, cuando le enseñé las fotos de la ecografía que me hiciste, lloró de emoción. Y a mí me has emocionado tanto que he tenido que llamar a la fábrica de Kleenex… 😉

  2. Nosotros estamos aún muy al principio de nuestro embarazo, en la semana 8, y a veces me preocupa pensar que como no tengo molestias especiales con el embarazo, ando un poco como si no pasara nada, como si no fuese consciente de que realmente tengo dentro a mi bebé. Ya tenemos hasta una ecografía que nos lo demuestra, pero a ratos me olvido, me dejo llevar por el trabajo y las preocupaciones y cuando me doy cuenta de que no presto especial atención a mi estado me siento culpable por distraerme con otras cosas.

    • Bueno no te preocupes, es normal sobretodo al principio del embarazado, porque los cambios físicos aún no saltan a la vista, ya verás como cuándo empieces a notar la tripita no paras de acariciártela.
      Pero no creas, que también nos pasa a las mamás que tenemos varios hijos: por mucho que los quieras, ¡es imposible estar todo el día pensando en ellos! (estén dentro o fuera de la barriga), así que no te sientas culpable, porque los ratitos que sí piensas en el bebé, le estás haciendo llegar el amor que ya empiezas a sentir por él. Un besico!

  3. Yo soy de esas mamas que su bebé no se separó del útero en toda la eco, y como tu dices, yo estaba tranquila, relajada, con un inmenso amor por ese pequeño que deseabamos conocer. De hecho, hoy ha cumplido 3 meses y es lo mejor que me ha pasado. No es el 1º, es el 3º (nuestra hija mayor tiene 5 años), pero a mi, en vez de estresarme, me ha relajado. La lactacia está resultando la mejor de las 3. Come, duerme, y cuando está despierto, ademas de regurgitar mucho (es su único “defecto”) no para de sonreir. La gente me dice que me ve muy feliz, y yo les digo: ¿tú sabes las veces que sonrio a lo largo del dia y de la noche gracias a este niño? Sonrie y contagia su sonrisa. Es de esas sonrisas que hace que sonrian los ojos, saque la lengua y junta los puñitos junto a su boca. Es una moneria de bebé en todos los sentidos. Volviendo a la eco, tengo 2 fotos preciosas, ambas durmiendo por supuesto. Una relajado y dormido y la otra sonriendo. A pesar de hablarle, tomarme el zumo y una tostada con mermelada, y volviendo a la media hora, no conseguimos separarlo de mi. Me dió pena no haberle visto mas, pero hoy en dia me alegro mucho de que lo que mas hace sea SONREIR.

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